—Bien hecho, niña. A veces la peor bruja es la que más se parece a un humano.
—Deseo concedido. Pero los espejos nunca mienten del todo… ni regalan nada gratis.
Entonces pasó algo extraño. El hechizo del espejo se rompió por sí solo, no con magia, sino con el peso de la verdad. El espejo del sótano se agrietó de arriba abajo, y Salem, desde la ventana, maulló:
—Lo sé todo —dijo él, mostrando una fotografía antigua de Sabrina flotando sobre su cuna—. Tía Hilda te dejó esto caer la otra vez. ¿Por qué no me lo dijiste?
El espejo rió, un sonido que hizo temblar las telarañas.
Al día siguiente, en la escuela, Harvey la miró diferente. No con miedo, sino con una tristeza que Sabrina no entendió.
—Sabrina… la del padre humano. Tienes un deseo pendiente, niña. ¿Qué cambiarías de tu vida?
Parece que estás pidiendo una historia inspirada en Sabrina, cosas de brujas (ya sea la serie original de los 90 o El nuevo mundo de Sabrina ), en castellano. Aquí tienes un relato original con ese espíritu. El hechizo del espejo roto
—¡Ahora voy! —respondió, guardando el libro bajo la almohada. Pero justo cuando se levantó, Salem, su gato parlante, saltó sobre la cama con un gesto malicioso.