El Fantasma -los Misterios De Kit Aston 04- ... -

El mayordomo soltó una risa ronca. Cuando alzó la vista, sus ojos brillaron como carbón encendido.

I notice you’ve referenced El Fantasma and Los Misterios De Kit Aston 04 , which seems to point to a Spanish-language mystery series (likely involving a character named Kit Aston, similar to detective fiction in the vein of Agatha Christie or Arthur Conan Doyle). However, I don’t have the specific content of that book or episode.

—No soy un fantasma, señor Aston. Soy el recuerdo. Y los recuerdos no mueren.

Y así, Kit Aston supo que algunos casos no se resuelven. Solo se aplazan. El Fantasma -Los Misterios De Kit Aston 04- ...

—¿Entonces el asesino?

Kit observó la mancha oscura en la alfombra persa. La ventana estaba cerrada por dentro. La única llave colgaba del cuello de la víctima.

—No es un fantasma. Es un hombre muy vivo… y está en este mismo vagón. El mayordomo soltó una risa ronca

Kit giró hacia el mayordomo, que temblaba junto a la puerta.

Kit sonrió apenas. Se arrodilló y, con unas pinzas de plata, extrajo algo minúsculo del bolsillo del conde: una placa de identificación militar oxidada, con las letras F.A.N.T. grabadas.

El tren entró en un túnel. Cuando la luz regresó, Wilkins había desaparecido. Solo quedó en el asiento una rosa marchita y una nota que decía: “Caso cerrado, Kit. Nos veremos en el próximo misterio.” However, I don’t have the specific content of

—Creo en lo que veo. Y vi una sombra alzarse de su pecho y desvanecerse en el techo.

—Fantasma no es un espectro —dijo Kit, levantándose—. Es un nombre. F.A.N.T.: Fuerza Auxiliar de Navegación Terrestre . Un cuerpo secreto de la Gran Guerra. El conde los traicionó. Y anoche, alguien usó un hilo de piano por el sistema de calefacción para cerrar la ventana desde fuera, y un émbolo magnético para devolver la llave al cuello del conde después de apuñalarlo.

Kit Aston ajustó su bufanda de lana mientras el tren silbaba en la densa niebla de la estación Victoria. No le gustaban los fantasmas. Los encontraba poco científicos. Pero el telegrama que había recibido esa mañana decía simplemente: “Venga. El fantasma ha vuelto a matar.”

—Señor Aston —lo recibió lady Marguerite Harrow, dueña del vagón privado donde yacía el cuerpo del conde de Stratford—. Nadie entró. Nadie salió. Y sin embargo… él está aquí.