Pollitos En Fuga- El Origen De Los | Nuggets

La zanahoria de emergencia era un vehículo improvisado con un tronco hueco y ruedas de corcholata. Rodaron colina abajo, perseguidos por el perro y por el capataz del camión, que gritaba: “¡Los nuggets no se hacen solos, malditas plumas!”

—¡Y con salsa BBQ!

—¡Nos van a convertir en cuadritos!

Pero la gran noche de la huida, algo salió mal. El globo se enredó en los cables de la luz, el túnel terminó en la pocilga del chancho Rómulo (quien los obligó a escucharlo cantar rancheras a cambio del paso libre) y, para colmo, el vigilante nocturno —un perro salchicha con problemas de insomnio— los olió a tres metros. Pollitos en fuga- El origen de los nuggets

Al amanecer, agotados y cubiertos de tierra, los pollitos llegaron a la ciudad. No sabían a dónde ir, pero encontraron refugio en una azotea abandonada, llena de macetas y una gallina punk que tocaba la batería con picos de botella.

—¿Qué son nuggets? —preguntó Pip, el más curioso del corral.

—Hijos míos —susurró, mientras miraba hacia la planta procesadora al otro lado del camino—, los nuggets no nacen de los árboles. Los nuggets… se hacen . La zanahoria de emergencia era un vehículo improvisado

Los pollitos, recién salidos del cascarón, se asomaron entre las mallas. El camión tenía un letrero luminoso que decía: .

Y colorín colorado, este pollito escapó del empanizado.

Ahí, entre cartones y latas, Pip comprendió la verdadera lección: Pero la gran noche de la huida, algo salió mal

—Si no hacemos algo, mañana seremos el menú infantil. ¡Hoy comenzamos la fuga!

El pánico estalló entre los más pequeños. Corridas, piadas de terror, plumas volando.