Esa noche, sin pensarlo dos veces, despejó la sala de estar. Corrió la mesa de centro contra la pared y buscó en YouTube “rutina de ejercicios en casa para principiantes”. El primer video que apareció era de una chica llamada Clara, que decía: “No necesitas equipo, solo 15 minutos y tus ganas” .

Sofía llevaba tres meses teletrabajando. Su rutina se reducía a caminar de la cama al escritorio, y del escritorio al refrigerador. Una mañana, al intentar subir las escaleras del edificio porque el ascensor estaba averiado, se quedó sin aliento en el tercer piso.

Al día siguiente, volvió a hacerlo. Y al otro. Y al otro.