Mr. Belding los miraba desde la distancia, moviendo la cabeza, pero con una pequeña sonrisa.
—Con beso incluido —agregó Kelly sonrojándose.
Dos horas después, el grupo —Zack, Kelly, Slater, Jessie, Lisa y, por razones que nadie entendió, Screech (invitado por Zack para “darle sazón”)— abordaba un autobús destartalado que decía “Vacaciones Escolares: Lo que pasa en Vegas, lo sabrá Belding”.
—¿En un autobús lleno de adolescentes rumbo a Las Vegas? —preguntó Slater, acomodando su peinado—. Suena a desastre. Voy. Salvado por la campana- Boda en Las Vegas -1994...
—¡Es como Disneyland para adultos con mal gusto! —exclamó Lisa, ajustándose sus gafas de sol de diseñador.
Kelly soltó una risa.
—Zack, tenemos el examen de historia el lunes. Jessie ya preparó una guía de estudio de 40 páginas. Dos horas después, el grupo —Zack, Kelly, Slater,
La capilla tenía letreros de neón rotos y alfombra roja con manchas de chicle. Un Elvis de aspecto cansado, pero de buen corazón, los recibió.
—¿Spring Break en Las Vegas? ¡Me apunto! —dijo Zack colgando con su sonrisa de pillo.
—Me siento culturalmente ofendida —dijo Jessie—. ¿Sabían que Las Vegas fue fundada por mormones en 1855? Suena a desastre
—Pero Mr. Belding —dijo Zack—, es falsa. Mire: dice “simulado” en letra chiquita.
Al fondo, Slater cargaba a un dormido Screech en sus hombros, Jessie leía un folleto sobre la historia de Nevada, y Lisa se tomaba fotos con un showgirl de plástico.
Kelly lo miró con una ceja levantada.
—¡No! —gritó Jessie—. ¡Zack, no pueden casarse de verdad! ¡Son menores de edad! ¡Necesitan permiso de sus padres!